jueves, 7 de junio de 2012

Bla, bla, bla...


Que gran paradoja: Nunca como antes tantos nayaritas se han adiestrado en estrategias electorales. Desde hace años es una extravagante moda local asistir a cuanto curso de marketing político se organice. En redes sociales he vito fotos de paisanos nuestros aprendiendo esta disciplina lo mismo en Miami que en Buenos Aires, en Ecuador o Washington.
Y –brutal contraste- nunca como antes las campañas habían sido tan insípidas, tan ayunas de creatividad, tan carentes de atractivo.
Quizá la única variante con el pasado es que ya no se usa engrudo ahora para fijar cartelones. Sólo eso.
Reviso en portales de Internet algunas entrevistas con aspirantes al Senado y a las diputaciones federales. Bla, bla, bla… Así se puede resumir.
Insisto, ¿entonces de qué nos sirve tener a tanto nayarita diestro en campañas, si su talento no se hace notar?
Empiezo a sospechar que salvo una minoría que le ha sacado provecho a los seminarios –uno de ellos es Roberto Sandoval- los demás acuden sólo para no sentirse desactualizados o pasados de moda en sus círculos. Es decir, no se capacitan por necesidad profesional, sino por las mismas razones que en los 70 la gente vestía pantalones acampanados, lucía patillas kilométricas y hacían las dietas del Dr. Atkins. Simple moda.
En otro tiempo el sentido de pertenencia a una casta poderosa o dominante significó hablar francés -o griego en tiempos antediluvianos-, tocar el piano, jugar tenis, tener un pariente obispo, o saber escanciar vinos de mesa. Hoy es hacerle al “campañólogo”.

¡NI UN DEBATE EN NAYARIT!
La verdad es que lo que muestran algunos candidatos dista mucho de ser un consejo profesional de los gurús en materia de campañas, como Carlos Escalante o Xavier Domínguez. A kilómetros se percibe que los candidatos traen un rollo básicamente orientado a su voto duro, es decir, campañas al estilo de hace 3 décadas.
En 2006 el politólogo Lorenzo Meyer aconsejaba que las campañas “deben estar comprometidas con aquellos votantes que aún no se deciden por quién votar, los denominados switchers. El voto no comprometido o el sufragio de aquellas personas que al encuestarlas dicen no saber por quién votar ya tienen idea sobre el candidato que elegirán, aunque no lo digan. Este grupo de votantes será importante… Por lo que las campañas deberían estar enfocadas en este sector”.
En un documento de la empresa encuestadora Parametría –de Francisco Abundis- leemos: “Se considera que es el votante switcher el que decide las elecciones. Es el elector que puede hacer la diferencia entre ganar y perder. Se trata del votante más volátil, el menos leal”.
Tan estamos viendo campañas a las antigüita que ni por asomo se vislumbra un debate. Que envidia me dan los electores defeños, jaliscienses y poblanos que sí pueden tener ejercicios democráticos de primer mundo.
Para fortuna de muchos amigos, mañana viernes inicia la Eurocopa 2012 de futbol, que permitirá sacudir la modorra que dejan campañas, candidatos y campañólogos locales. Y para el nicho femenino –me dicen- la telenovela “Abismo de pasión” se está poniendo mejor que nunca.
Quedan 3 semanas de campaña; veintitantos días de más bla, bla bla…

DE BUENA FUENTE: Más empoderados que nunca –gracias a Wirikuta- las etnias wixarikas y nayeri rechazaron la construcción de la presa “Las Cruces”. Se han unido por un “Río San Pedro libre”. Exhortan a autoridades federales y estatales a iniciar un diálogo que contemple la revocación del proyecto. Hoy más que nunca se debe auspiciar ese debate.

Twitter: @ehq