lunes, 27 de junio de 2016

¿Sirve de algo publicar una encuesta?

Foto cortesía de Rogelio Plascencia

·         Uso ideal de una encuesta: que tu adversario de hoy sea tu aliado mañana
·         Divulgar mediciones sirve para inflamar el ego propio y el hígado ajeno
·      Si eres el líder en preferencias ¿para qué quieres que tu competencia lo sepa?
·        Familiar de funcionario tramitó permiso de uso de zona federal frente al mar

Por Enrique HERNÁNDEZ QUINTERO / Exclusivo MERIDIANO

Claramente el momento de las declinaciones no es este verano. Dicen los enterados que será allá por febrero del año entrante cuando –con encuestas en la mano- se configuren en las salas de juntas de los partidos y aspirantes a la gubernatura la versión final de las boletas electorales.

ADVERSARIO HOY, ¿ALIADO MAÑANA?
A un año de la jornada electoral las mediciones de opinión pública son útiles básicamente a los cuarteles de cada precandidato. Es un insumo para la toma de decisiones pues les muestra dónde están parados.
Un buen consultor sabe que en la actual competencia los votos a favor de algún adversario se vuelven valiosos a la hora de hacer sumas y restas. De ahí que la guerra de declaraciones o las campañas negras deban tener cierto nivel de moderación para no llevar la confrontación al terreno personal o, incluso, al punto de “no retorno”.
Los iniciados –y los fundamentalistas- se tiran a matar. Los entendidos dejan abierta una rendija para el diálogo, el acercamiento, el pacto, la negociación.
En el caso de los aspirantes opositores en Nayarit (Toño, Polo, Layín) debe quedarles claro que tienen un adversario común (el PRI) y que las confrontaciones entre ellos lo fortalecen.

DEPORTE EN REDES SOCIALES: DESCALIFICAR ENCUESTAS
Una encuesta publicada se vuelve propaganda, pierde legitimidad. Muta en vituperio, pues. Ningún segundo o tercer lugar publica sus mediciones. Y cuando lo hace quien encabeza las preferencias surge la crítica simplona –pero eficaz- que destruye toda credibilidad: “Las encuestas las gana quien las paga”.
Un estudio de este tipo interpreta el clima social; es una variable dependiente, no al contrario, no ayuda en generar opinión. Publicarla sólo inflama dos cosas: el ego propio y el hígado ajeno.
 Por otra parte, el elector promedio no entiende una encuesta completa. Y aunque logre entenderla habría que procesar que tarde que temprano le llegará –vía vecinos, vía familiares, vía amigos- el muy enraizado discurso de la descalificación de éstas.
En un escenario preelectoral de posibles alianzas una buena encuesta es el mejor argumento para el cabildeo en corto, con personajes clave. Claro, con la idea de sumar. Es hasta contraindicado abrir un frente usando como arma una encuesta bien hecha. En los ranchos dicen “si la gallina es tuya ¿para qué la correteas?”.
Finalmente, si la encuesta trae buenas noticias ¿importa algo que los demás crean en ella?

DE BUENA FUENTE: Ya empieza a llamar la atención una concesión tramitada por un nayarita, familiar de altísimo funcionario estatal, con el Director General de Zona Marítimo Terrestre y Ambiente de la SEMARNAT.
El objeto de dicha concesión es “otorgar el derecho de usar, ocupar y aprovechar una superficie de zona federal marítimo terrestre y/o terrenos ganados al mar”. ¿Un hotel, un restaurant, alguna espectacular residencia? Aguas. Hay tempestad en Chihuahua, Veracruz y Quintana Roo.
Twitter: @ehq


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